lunes, 27 de diciembre de 2010

EL FABULADOR DE LA PINTURA

Bajo un cielo inmortal y lóbrego como nuestros desiertos costeños, un perro calato se enamora de aquella deslumbrante luna que sola reina. Muerto de amor, una noche el perro resuelve volar hasta el espacio a encontrarse con ella. Ambos desaparecen y en la intimidad se unen. A los nueve meses baja la luna a nuestra costa, dando a luz al pueblo Chimú. Así son las obras de Alberto Quintanilla, un verdadero escultor de mitos para quien “todo es curioso, todo es atractivo, todo es enigmático”.

De pronto nos condujo por un pequeño pasadizo, abrió la otra puerta y nos invitó a pasar. Nuestros ojos se sorprendieron incrédulos. La respiración se nos cortó en espasmos. Frente nuestro teníamos cuarenta años de trabajo de un solo sopapo. “¡Pasen!, no se queden ahí parados”, nos dijo el pintor Alberto Quintanilla, pero en su rostro se develaba esa sonrisa chueca de quien está vanidosamente orgulloso de impresionar a una periodista y su fotógrafo con su imponente y lumínica obra. Caímos en cuenta, cerramos las mandíbulas y nos abrimos paso por un bosque de estatuas de fierro de hasta cuatro metros de altura. Estábamos en su santuario y, según nos confesó, “así no más no invito a pasar a nadie”. Estábamos de suerte.

Diablos en triciclos, danzantes de tijeras circenses, azul, rojo y verde. Perros calatos naranjas, personajes de tres rostros, Yawar Fiesta y Tahuantinsuyo. Cuernos, cachos, turquesa, rosado y púrpura. Todo el colorido imaginario de Quintanilla nos inundaba y envolvía. Por ello nos llamó la atención que su más reciente muestra –un esfuerzo conjunto de la Universidad San Marcos y Alas Peruanas- se titulara “Blanco y negro”, donde los grandes formatos en tinta china, carboncillo y pintura negra son los protagonistas de este juego del claro-oscuro. “Esta vez he querido ser claro y directo”, me dice este cusqueño radicado en Francia.


EL QUE ATIZA EL FUEGO

En parte de tu biografía leí que empezaste a pintar a los cuatro años, ¿es esto cierto?

Tal vez haya exagerado un poco pero a esa edad sí pintaba y tallaba. Pero he tratado de hacer las cosas con convicción. Me aclaré poco a poco. Me di cuenta que podía hacer esto y aquello. Cuando entré a Bellas Artes, ya había hecho todo, me decía que sólo era un pasaje más.

¿Y esto no te hizo sentir como un genio, alguien con un don más que especial?

No, ¿por qué? Yo sólo hago lo que sé hacer bien. A veces me obsesiono tanto trabajando una escultura, por ejemplo, que no sabía si mi cabeza dirigía mis manos o si mis manos eran manos inteligentes que hacían las cosas solas.

Cuando joven, ¿sentiste la necesidad de salir del Cuzco, de venir “a la capital”?

Sí, sentí necesidad porque el Cuzco ya me quedaba bastante estrecho. Yo tenía más ganas de volar y de cultivarme más. La primera vez que vine fue solo, en 1950, a ver el mar. Yo era portador de una carta para Juan Manuel Ugarte Eléspuru y eso me permitiría hablarle, presentarme. Luego dijo de mí que era un muchachito precoz, un excelente artista joven.

O sea que la primera persona con la que te encuentras en Lima, ¿fue con él?

Sí y me llevaron a la playa, a ver el mar, me invitaron almorzar, en fin, me quisieron como un hijo. Si hubiera venido antes, quizás él y su esposa me adoptaban. Pero yo tengo mi madre, mi familia. Pero para qué, el viejito siempre se portó excelente conmigo. Luego de tiempo, él me hizo recordar que ese primer día yo dije, al mirar el mar: “asu, tanta agua y no poder beberla”. Me dijo que fue ahí que se dio cuenta de las grandes ambiciones que yo tenía.

¿Llegaste con miedo?

No vine a Lima con miedo pero me volví con miedo porque conocí el sarcasmo, el desprecio, la gente se burlaba de cómo hablaba yo. Sucede que llegué a una Lima totalmente racista que vivía de espaldas al resto del Perú. Y cuando me fui becado a Francia en el 60, mucha gente dijo: “Quintanilla se va a perfeccionar a Europa”, pero de qué imperfección estamos hablando que me tengo que perfeccionar. Yo no puedo callarme, no tengo miedo. Busco la libertad diciendo las cosas claras, por eso esta muestra la titulé así. Es que yo soy el que meto el dedo al fuego y me hago de enemigos pero nadie me va a silenciar.


LA SOCIEDAD DE LA CULTURA MUERTA

Estoy en el décimo piso de un edificio macizo como un roble que debe tener la edad de mi madre. El ruido de Jesús María a las cinco de la tarde no nos alcanza. Es que ésta se ve apabullada por la efervescencia de Quintanilla, quien, aunque sentado, me habla a brazos en jarra y con el ceño eternamente fruncido. Debí prevenir que sus impetuosos gestos serían el exordio de una de sus primeras máximas de la noche: “¡Es que este país no tiene plata para la cultura! Mira cómo se mueren en la miseria nuestros poetas, ¿quién los lee? Es que no tenemos costumbre. Allá en Europa las familias compran tres, cuatro libros por mes.” Touché. Tenía razón.

Ya en 1963 Pablo Picasso dijo sobre él que “Alberto Quintanilla es el primer aporte peruano a la pintura universal”. Como quien lo corrobora (¿acaso Picasso miente?) seguí caminando por su departamento mientras él posaba para el lente también maravillado de Alonso, a quién de adolescente, su padre le obsequió un cuadro de Quintanilla.

Por donde mire, todo a mí alrededor es arte en todas sus manifestaciones. No debería sorprenderme tomando en cuenta que esa noche conversaba no sólo con un pintor, sino también con un escultor, grabador, litografista y hasta músico. “He cantado en cabarets y junto a gente profesional como Violeta Parra o Paco Ibañez. Incluso tuve temor de ser cantante y no pintor”. Y es que para él, pasar de una disciplina artística a otra es enteramente natural. “Lo hago automáticamente, no tengo trabas. Es que un tipo que no sabe la técnica no sabe nada”, me dice mientras acaricia sus pinceles.

Así, los frisos están decorados con máscaras de cuero elaboradas en sus ratos libres. En la mesa de la esquina, al lado del ventanal, me encuentro con cerámicos y vasijas Chancay, Moche y Chimú. Más allá, sobre uno de los libreros que alberga líneas de Javier Heraud, Eloy Jáuregui, Antonio Muñoz Monge, Carlos Thorne, José María Arguedas, Max Uhle y José Luis Ayala, me encuentro con una colección de animales salvajes hechos del cartón de los rollos de papel higiénico, pepas de palta o de mango. “Todo lo que “no sirve” yo lo transformo en arte”. Le creo.

¿Qué significa el Cuzco para ti?

El Cuzco es un enigma, es siempre un misterio pero de portentosa fuerza. Yo quería emular a esos hombres, a esas piedras. Yo solía leer desde muy niño, echado en Sacsayhuamán. Esto es parte de mis ancestros y tengo que corresponder a eso, debo dar al mundo lo que dieron nuestros hombres.

¿Qué le brindó a tu obra el ser restaurador?

Fui alumno de Julián de Tellaeche durante tres años en el Convento de San Francisco, quien me ayudó a perfeccionarme en restauración de cuadros antiguos de la Escuela Cusqueña. Aprendí a analizar los colores de manera más científica, comprendí qué es un arrepentimiento en el dibujo. Mi carrera de pintor comenzó con esta etapa, aprendía liberarme. Y es que nosotros tenemos maravillas para inspirarnos, por qué tendríamos que imitar.

¿Cómo definirías tu lenguaje pictórico? Algunos te catalogan de abstracto, ¿qué opinas?

En este país concreto yo no quiero ser abstracto, la abstracción para mí no existe. Esos son problemas de Europa, allá ellos con su ensalada, que se sigan rompiendo la cabeza resolviendo la cuadratura del mundo. Pero yo soy un cusqueño, un peruano que estoy construyendo mi nueva cultura, lo que podríamos ser porque somos un mestizaje que no quiere aceptarlo aunque muchos sienten que en Europa es una carta de presentación ser indio, ser “descendiente de inca”. Yo no puedo seguir la pauta de los pintores europeos. Yo tenía que llevar una connotación artística distinta, original. Finalmente me catalogaron de osado, interesante y sorprendente. Mis colores daban puñetes en el estómago. Yo sorprendo con mis colores, con mi perro botando fuego por la boca.

¿Cómo ves la actual escena plástica en nuestro país?

Aunque es cada vez mayor, noto una repetición de temas. Hay mucha confusión. Hay demasiadas presentaciones o instalaciones, una moda que ya pasó pero que acá siguen insistiendo. Además, estos chicos no investigan, no leen. Esta nueva generación tiene que hablar más de nosotros, no del resto. Mira a Leslie Lee, ¿qué ha hecho por Bellas Artes? Nada, además es un tipo que ni sabe dibujar. Eso es malo, la Escuela ha caído en decadencia total. Yo no quisiera que esta gente sienta que yo estoy adolorido, envenenado, ¡no! Yo vuelvo sistemáticamente a mi patria, no me he muerto, mi espacio vital está acá.

Pero para muchos eres un peregrino

Y qué quieren, que me quede a morirme de hambre. Yo vendo mi obra en Europa y vengo a gastármelo acá.


EL DESCANSO DEL GUERRERO

Aunque siento cierta decepción y amargura en sus palabras, hoy Alberto pasa apacible sus días en Francia. Trabaja constantemente en un inquebrantable proceso de creación y está próximo a exponer en Berlín. Son casi las ocho de la noche. Nos hemos quedado solos y el fervor con el que me recibió ya se contrajo. Tal vez se deba a aquella artrosis en la pierna derecha que debe operarse. Y mientras me canta líneas de Agustín Lara, me cuenta que su hijo mayor falleció el año pasado, una ablación aún difícil de sanar. “Casi me da un traumatismo”, dice mirando a la nada.

Sin embargo, aún le quedan fuerzas para seguir exigiendo por nuestro futuro cultural. “Espero que en el MAC de Barranco pongan gente adecuada. Pero comenzaron con un bla, bla, bla sobre cómo había que llamarlo. Querían que sea Museo de Arte Contemporáneo Fernando de Szyszlo, pero qué ha hecho ese señor. Es el símbolo de la inteligencia estética del Perú pero no todo el arte está concentrado en Lima y su élite.”

El de Quintanilla es un mundo donde la música posee color, donde el tiempo se pasa como en el circo, donde los animales tienen alma sideral y donde las fábulas se cuentan en quechua. Sin embargo, su mundo es un transitado laberinto donde a todos nos es fácil reconocernos.



*Texto original del artículo publicado en la revista Asia Sur Nº 83.

*Ilustración: Dominique Millán.

*Foto: Alonso Molina.

martes, 27 de julio de 2010

sábado, 26 de junio de 2010

CUCHO LA ROSA, EL ÚLTIMO PURISTA DE LA GASTRONOMÍA PERUANA

¿Cómo presentar a don Cucho La Rosa? Difícil. Es el inventor de la cocina novoandina junto con Bernardo Roca Rey. Hace diez años que conduce, junto con Raúl Vargas, el espacio radial “La Divina Comida”. Hoy regresa a la televisión local con “Sazón y Vacilón”. Y desde el 6 de mayo del 2006 posee su propio restaurante. Y no sería difícil imaginar que la actividad económica de Pachacamac se haya incrementado desde que decidió situar en ese distrito su local. Pero Cucho pone los puntos sobre las íes, deja los clichés de lado y si bien le debe su vida a la gastronomía, asegura que la cocina no se hace con amor sino con decencia y orden. Buen provecho.




“Mira, este es el rincón de los documentos de la Guerra con Chile. En estas primeras planas de periódicos, que datan de 1880, se da cuenta de la declaratoria de la ofensiva y de nuestros avances. En estos otros documentos se aprecia las compras que hizo la tropa y aquí hay contratos para la compra de negros.” Mientras admiraba la cantidad de objetos históricos que decoraban las inmensas paredes de la hacienda-restaurante “La casa de Don Cucho”, me pregunté si habría errado el camino pues sentía que me encontraba en un museo conversando con un curador de arte y no con un cocinero.

Pero sí estaba en el lugar correcto. Y Cucho sí es un curador pero de recuerdos de aquella vieja Lima que él no quiere olvidar. Y su imponente hacienda colonial de cinco mil metros cuadrados, conocida como Casa Blanca, sí es un museo. Y cómo no serlo, si data del año 1780 y la historia de Pachacamac se encuentra escrita entre sus vigas de pino, sus muros de adobe y sus lúcumos.

Fue así como Cucho, su generosa amabilidad y su enorme sonrisa nos recibieron. Cuenta que esta afición a las antigüedades comenzó más de una década atrás cuando empezó juntando morteros, los cuales regalaba a sus más queridas amistades. Hasta que un día se dio cuenta que de haberlos conservados tendría ya una colección muy amplia. Ahora, entre sus tesoros se destacan recetarios “de la época de Ñangué”, batanes, una máquina de helados de principios del siglo pasado, cocinas a leña, un horno de barro, una colección de sombreros aristocráticos y una vastísima muestra de fotografías de novias y de banquetes pueblerinos.


RETRATO DE UN COCINERO ADOLESCENTE

¿Cómo es tu primer encuentro con la cocina, cómo nace esta pasión?
¡Uf! Desde muy chico. Mi papá tenía pequeños restaurantes en el centro de Lima, en la avenida Uruguay y otro en Ocoña, en el año 1973. Yo tenía 14 años y lo ayudaba, en realidad me encargaba de casi todo. Luego, en el 78 estudié Servicios Hoteleros en Cenfotur, o sea, soy la primera promoción de una carrera que ya no se enseña. Después complementé con Administración Hotelera, que es lo que se estudia hasta ahora.

¿Y cómo das el paso a la invención de la cocina novoandina?
La verdad es que inicialmente trabajé como barman pero la cocina tiene un panorama más amplio que siempre me atrajo. Y en esos años, a comienzos de los ochenta, me di cuenta que lo más que había evolucionado la cocina peruana era el servir el arroz en un moldecito. Y justamente como barman fue que conocí a Bernardo Roca Rey y con él iniciamos el estudio de productos peruanos porque la ignorancia en el tema era mayúscula. Creíamos, por ejemplo, que el tomate era italiano. Me pasé cinco años metidos en una biblioteca hasta que en 1993 se abre el primer restaurante-taller de comida novoandina. Se llamaba “El Comensal” y quedaba en San Isidro. Ahí se sirve por primera vez quinua y se inventó el coca sour.

Debió haber sido toda una revolución culinaria en la época…
En realidad no fuimos muy bien recibidos a pesar que contábamos con todo el apoyo de la prensa. Los criollos saltaron, dijeron que la cocina novoandina era un coitus interruptus, pero esta no tenía por qué pelearse con nadie. Y ojo que la cocina novoandina no es fusión. Lo que hace es poner en escena el producto, puede ser con influencias orientales, mediterráneas, lo que quieras porque no existe un recetario, hecho que la hace infinita. Lo novoandino no es como la comida marinera que tiene un estándar. Al ají de gallina no le vas poner crema de leche porque sería un pecado. Y no confundamos, tampoco es cocina peruana un lomo de mero sobre majado de yuca de la selva, con ensaladita de chonta, servido sobre salsa de seco. No. Eso es cocina creativa y ahí se están equivocando algunas escuelas. Están perdiendo personalidad con la moda de la cocina gourmet, con lo minimalista.


MAESTRAZO VACILÓN

Cucho se dedicó a la docencia hasta el 2006, fecha en la que abrió este magnífico restaurante y al que decidió dedicarle su tiempo entero. Todos aquí lo conocen como “El Profe”. Y es que para Cucho, su numeroso personal son más que trabajadores. A todos trata de “hijo”. Y a todos trata de educar en lo que mejor sabe hacer. Tal vez el mejor ejemplo de ello sea Cuchito, un jovencito de doce años que se ganó el apelativo por el inmenso parecido con el chef mayor. Hoy, Cuchito ya es experto fogoneando lomos saltados y atendiendo a los comensales con una cándida sonrrisota. Entre rato y rato, Cuchito se da tiempo para bailar conmigo una marinera y un festejo, pero resalta que lo que realmente ha aprendido con “El Profe” es a ser humilde y honesto.

Mientras paseamos por el lugar, nos llega el aroma de diez pailas que cocinan chicha morada, el cual se funde armoniosamente con los valses y tonderos que Ismael Valencia y Luis Borjas hacen repiquetear en su guitarra y cajón. Acompañados por la música, Cucho nos explica que cada plato tiene su propia zona o cocina. Así, encontramos la de los guisos, la de ceviche, el tacu tacu, lomo saltado, chicharrón de cuy, entre otras delicias. Más allá, una muchacha arrodillada en la tierra empuña el batán y prepara un ají con huacatay.

No hay nada que hacer, la sensación de tranquilidad se basa en el hecho de que todo aquí es artesanal y respetuoso con la naturaleza que nos rodea. “Aquí la estrella es lo criollo tradicional sin ninguna adición de creatividad: los frejoles son los frejoles, el lomo saltado se hace con vinagre rojo, nada de vinagre balsámico o salsa de ajonjolí ni aceite de oliva. No. Todo acá es lo más clásico, lo más pegado a lo que se hace en a casa pero que ya no se hace. Ahora nadie prepara un arroz con pato así no más.”

Al toparnos con una cocina de los oficiales de la Guerra con Chile, Cucho nos revela que tiene “una obsesión histórica en el tema ya que se dice que el Perú se jodió en ese momento y que no nos hemos recuperado de ese trauma”. Es por ello que él, desde su restaurante, trata de hacer el cambio todos los días: muchos de los insumos que consume son producidos en Pachacamac. Además, en el porche de la hacienda ha instalado una pequeña feria. “¿Ves ese frutero? Una vez lo vi de ambulante, le dije que se viniera. Traía una cajita con dos chirimoyas. Ahora tiene un quiosco y no se le cobra nada”.

Cucho lo consiguió. He retrocedido diez años y estoy en un dominguero almuerzo criollo con toda mi familia reunida alrededor de una grandísima mesa. Su restaurante es mi casa. Su comida es la de mi abuela. Sus carcajadas son las de mi papá. Me quiero quedar.



Los caletas de Don Cucho

  • Para un buen Sol y Sombra:
    “El truco está en hacer tu propio macerado de guinda con pisco quebranta. Pero, ojo, debe hacerse con guinda importada pues lamentablemente la nacional no tiñe nada.”
  • Para un buen lomo saltado:
    “Sartén de acero, cuchara de palo, un buen fogón. El gustito está en “el veneno” una combinación de caldo de pollo, vinagre, salsa de sillao y laurel. Un error frecuente es usar wok ya que es cerrado y hace sudar la carne, deshidratándola.”
  • Para un buen ceviche:
    “Usar lo justo y necesario: un buen pescado, sal, limón y ají limo. Y para que esté fresco siempre, colocar dos cubos de hielo. El ceviche se come con cuchara”.


    *Texto original del artículo publicado en la revista Asia Sur Nº79.
    *Fotos: Luis Gavancho.

lunes, 29 de marzo de 2010

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL SEXO Y DEL GÉNERO

Lo que piensan ellos. Lo que quieren ellas.
Todos nos hemos topado alguna vez con el antiguo álbum familiar, ese que nuestros padres observan con nostalgia y que ahora parece más querido por las polillas, pero que para nosotros resulta algo ajeno, no sólo porque está lleno de imágenes impresas y en blanco y negro (en una era donde lo digital marca la hora), si no porque en ellas se revela una época de relaciones sentimentales y costumbres matrimoniales que en pleno siglo XXI, con el fin del mundo a cuestas, parecen olvidadas.
Así, en una era donde Eros goza de un reinado sin precedentes, quisimos saber cómo asumen las nuevas generaciones las relaciones de pareja. Mathias y Gianella son ya casados y tienen hijos; mientras que Renzo y Sofía aún gozan de su soltería. Y puesto que ellos pasan la mayor parte del día tras la cámaras, decidimos plantearles algunas situaciones de no ficción para así descubrir si las diferencias son cuestiones de género.
ESCENA 1 - LA CONVIVENCIA: ¿JUNTOS Y REVUELTOS?
En estos tiempos, ¿creen que se hace necesaria la convivencia antes del matrimonio?, ¿siguen sintiéndolo como un ideal de vida en pareja?

Renzo Schuller: Yo no sé si sea cuestión de estos tiempos, no sé si antes sería así o no. Personalmente, sí quiero casarme. Considero importante el tema de la convivencia porque te permite conocer más de la otra persona en ese aspecto, viviendo bajo un mismo techo porque una cosa es que se quede a dormir un fin de semana en tu casa y otra estar ahí todos los días y despertarse y ver la misma cara. Y no solamente por la presencia de la persona sino por las cosas que hay que hacer dentro de una casa, las responsabilidades, las decisiones se vuelven de dos. Tonterías, de repente, como cerrar la pasta de dientes después de usarla, muchas veces hay personas que se dan cuentas que no aguantan y terminan por… terminan todo, jajaja.

Gianella Neyra: Claro. Creo que hay un montón de cosas que recién conoces de la pareja cuando están conviviendo. Creo que de hecho nos ayudó un montón a fortalecer la pareja y a tomar una decisión más adulta de si estar juntos “para siempre”. Habiéndonos ya conocido y conocer todas nuestras mañas y nuestros malos humores, y malos olores (risas), y todas esas cosas que tiene que ver con la convivencia. De hecho es importantísimo. Lo mismo con buscar tus propios espacios a pesar de vivir junto. En mi casa en Buenos Aires cada uno tiene como un lugar, que si bien es de ambos, en el momento que cada uno quiere estar solo, puede cerrar la puerta y listo, nadie lo molesta y cada quién puede hacer lo que le da la gana.

Renzo Schuller: Claro, te consigues una casa o un departamento con más de cuatro cuartos para ahí encerrarte… jajaja. Y es que esa parte también la conoce uno en la convivencia. Yo tengo a veces momentos en los que no quiero hablar con nadie y de repente eso ya tu pareja lo conoce pero no al cien por ciento. Creo que estas cosas se llegan a entender y comprender más conversando. Mucho tiene que ver la comunicación con la persona.

Sofía Franco: Es que la convivencia es importante, cualquier falla siempre estás a tiempo para arreglar el problema y no dar el paso más importante que es el matrimonio. Yo sí creo en el matrimonio y espero tener mis bebés, aunque por ahora ni tengo pareja… jajaja.

Mathías Brivio: Como Gianella, yo también soy de los casados. Nosotros convivimos medio año antes de casarnos, pero yo ya vivía solo. Para mí, más importante que la convivencia antes del matrimonio fue haberme independizado de mis papás muchos años antes de casarme. Y de ahí lo natural era que ella se quedara a dormir a mi casa y poco a poco se dio la convivencia. Es básico el dormir juntos varias veces, el levantarse juntos varias veces. Convivir fue para mi chévere, casi lo ideal, lo que pasa es que no todos lo pueden hacer bien sea por cuestiones económicas, por conservadores, todavía hay señores que no quieren que sus hijas salgan de sus casas si no es con el velo de novia puesto. Entonces, por eso, no podría decir que es una regla fundamental porque no todos pueden “cumplirla”. Y respecto a lo otro, no tengo peros en que si ella me dice que va a salir con unas amigas a tomar unos tragos y por ahí terminan, que sé yo, en una discoteca, yo normal. Eso me ayuda a no sentirme prisionero dentro de mi matrimonio.

Sofía Franco: Me parece que hay mucho tiempo en soledad haciendo tu rutina de vida durante el día, me parece que cada quien se desarrolla en su campo y al llegar la tarde uno ya se junta a compartir ¡es lo máximo! Pero no hay que dejar de sorprender con algún almuercito durante la semana. No todo en la vida es trabajo y si tienes pareja, obviamente es para compartir todo con ella.


ESCENA 2 – HIJOS: SÍ QUIERO ¿PERO CUÁNDO?
Nuestros padres solían tener dos y hasta tres hijos a una temprana edad. Ahora tratamos de disfrutar más tiempo de nosotros, de nuestros trabajos, de nuestras amistades. ¿Por qué ya no sentimos esa necesidad de tenerlos tan tempranamente? Sin duda estos cambiarán nuestras vidas, ¿pero no creen que el tenerlos algo mayores no les permita disfrutar de ellos de la misma manera ya que criarlos equivale un esfuerzo físico y mental que tal vez sea más fácil manejarlo cuando se es joven?


Sofía Franco: Cada quien tiene una historia diferente, en mi caso dependería mucho de mi estado civil y emocional como para decidir tenerlo. La mayoría de mis amigas -por no decir casi todas- son mamás y la idea es disfrutar lo máximo del tiempo antes de envejecer. ¡Algún día será!

Renzo Schuller: Sí, yo también quiero tener hijos. Yo pienso ahorita que tengo 33 años, me pongo a pensar fríamente cuándo los tendría, si los tengo en un par de años, cuando él tenga 15, yo tendré… ¡asu! claro que me pongo a pensar en ello pero pienso en mi forma de ser y cuando sea papá no seré “el señor”, no me siento en esa imagen. No, yo seguiré siendo un chiquillo en el buen sentido de la palabra. De hecho la edad hará lo suyo: si jugaba fulbito dos horas después jugaré cinco minutos (risas), me cuidaré de otras cosas también, pero seré amigos de mis hijos.

Mathías Brivio: Bueno, yo ya tengo una hija que va a cumplir cinco años, Julieta, de mi anterior mujer. Y ahora tengo otra de cuatro meses. Si bien Julieta no fue planificada en el término estricto de la palabra. Tiziana sí fue más planificada, ya fue dentro de un matrimonio, sabiendo que en esos momentos ella estaba ovulando, o sea, sí fue pensado. De hecho la edad influyó en la decisión porque yo quiero llegar a ser amigo de mis hijas, quiero que me vean como un papá amigo que como un papá mayor que ellas. De haber sido más adelante, el tema se hubiera vuelto más agotador. Criar un bebé es totalmente agotador. Yo sí me consideraba, desde años atrás, preparado para ser papá.

Renzo Schuller: Yo nunca he sido muy juerguero. Además, ahora, por mi misma chamba, ando en mil cosas así que cuando tengo un tiempo procuro estar en mi casa o ir al cine y los fines de semanas, en reuniones en alguna casa, así que eso no creo que cambiaría demasiado cuando tenga hijos. Antes estaba como escrito que tú naces, entras al colegio, sales, ingresas a la universidad, sales, te casas, y ¡ya! tienes hijos. Era como un patrón a seguir. Ahora ya no hay eso y por qué será, no lo sé. Yo te hablo desde mi experiencia personal. Yo quiero casarme tener hijos pero dentro de un rato. Todavía quiero lograr algunas cosas que me permitan tener cierta tranquilidad o estabilidad, tanto económica como emocional para que cuando los tenga puedan percibir eso, no tanto para engreírlos pero sí para que tengan todo lo necesario para crecer bien. Ahora, si tuviera un hijo ahorita, bacán, todo bien, no habría problemas. Pero por el momento no está planificado.

Gianella Neyra: Mira, yo trabajaba desde muy chica, así que siempre quise desarrollar otra parte antes de tener un hijo. Para mí la vida como que siempre se dividió por etapas, entonces como que quería terminar de aprovechar al máximo mi etapa como ser individual para así abocarme a máximo a mi hijo sabiendo que una parte de mi vida la viví para mí. Entonces siempre había dicho que los iba a tener de más grande así que nunca sentí el tema de la edad como un “ya me toca”. No, simplemente pasó porque sentí que ya encontré a la persona y que, de cierta forma, algunas cosas como persona y profesional ya las había conseguido. Y si bien aún me faltan un montón de cosas, sentí que era ya una etapa en la que podía bajar mi ritmo para ser madre, que era otro de los objetivos en mi vida. A nivel social tampoco siento que me haya cambiado mucho porque cargo con Salvador en el huevito para todos lados. Todo pasa por el espíritu que tenga cada uno, por la ganas que tengas de seguir siendo “la misma persona”. No dejas de ser tú por tener un hijo. Al contrario, eres más.


ESCENA 3 – CUENTO DE HADAS ¿CON HAPPY ENDING?
Qué consideran primordial para mantener una relación duradera, de años, una relación “para siempre”. ¿Qué ha aportado tu actual pareja en sus vida, de qué manera los han hecho crecer?

Gianella Neyra: Yo abolí la frase “para siempre” porque creo que eso, solo, de gratis, no existe. Creo que es una chamba y un compromiso de todos los días, es elegir todos los días estar con esa persona y tener ganas de estar con ella porque todos cambiamos todo el tiempo. Es ganas de, a pesar de estar cansada, sentarse y buscar cinco minutos para él. Lo escucho, converso, lo miro, lo mimo. Yo soy fan de las comedias románticas pero creo que te arruinan la vida porque crees que todo es así y no, no lo es, es chamba. Pero si eliges a la persona adecuada esa chamba vale la pena.

Mathías Brivio: Yo creo que, sin la necesidad de llevar o no un anillo en el dedo, el tema del compromiso es importantísimo para mí para saber que esa relación está proyectada para muchos años. No creo que haya un secreto específico. Cada día que pasa yo aprendo a vivir ese compromiso, no es fácil. Pero cada día que pasa es un reto a la relación, un reto como pareja el seguir juntos, sobre todo en esta época en que la gente se separa tan fácilmente. Quizá la comunicación es lo que siempre debe predominar y la confianza. Nosotros somos una pareja bien abierta en ese sentido. Ella puede salir, yo puedo salir y no nos preocupamos mucho por qué está haciendo el otro o las angustias de con quién estará. Y es que ella sabe llevarme, sabe escucharme, sabe respetar mis silencios que, generalmente, son prolongados, y ese es un defecto que yo tengo: que no suelo comunicarme mucho con mi pareja. No es uno de mis fuertes, aunque suene irónico porque soy comunicador y tengo un programa de todos los días de tres horas, pero en el momento de comunicarme con mi pareja sí fallo. Ella es la que aporta en ese sentido. Para estar conmigo es bien complicado así que yo creo que ella es una heroína diaria.

Renzo Schuller: Jajaja… Bueno, lo más importante para mí es la comunicación así como la consideración por parte de cada quien. Es importante el reírse juntos y apoyarse mutuamente en todo momento. En ese sentido puedo decir que gracias a dios tengo todo eso y mucho más.

Sofía Franco: Las claves para una relación duradera son el amor sincero, la confianza y la amistad.


ESCENA 4 - ¡SE TERMINÓ! ¿Y AHORA? ¿JUERGA?
Cuando una relación larga culmina se entra en dos estados extremos y opuestos: o se sume uno en una depresión y angustia muy profundas o se entra en un estado de euforia donde se empieza a hacer de todo. ¿Cómo reaccionan ante esto?, ¿han estado en alguno de los dos casos?, ¿de qué depende estar de uno u otro lado?

Mathías Brivio: Yo las he asumido con los dos estados. Depende de los días: de domingo a miércoles entras en un estado de depresión, crees que ella lo es todo para ti; pero cuando ya empieza la juerga, que es jueves a sábado, te olvidas del asunto. Por los menos el alcohol es un factor determinante y ver otras mujeres en el mar hace que te olvides un poco del problema (risas). He estado de los dos lados.

Renzo Schuller: Yo no. Yo sufro. La paso mal. Cada vez que he terminado con alguien ufff… O sea, en las pocas relaciones que puedo haber tenido he ido como que aprendiendo: si antes sufría dos años, luego sufría uno; al siguiente, nueve meses. Pero en general la paso mal. Es más, podía venir Jessica Biel, Pamela Anderson o la sex symbol de cualquier lugar y yo “no, no, no, no quiero”, sólo pensaba en la persona en cuestión. Después, cuando me pasaba, me arrepentía y me decía “cómo no me tiré sobre Pamela Anderson”… jajaja. Me da por no hacer nada, como que tengo un luto largo y poco a poco empiezo a tranquilizarme, como que empiezo a vivir un poquito y ya agarro viada nuevamente. Pero no soy de los que termina y festeja “¡ya, al fin, terminé!”. No me pasa eso. No soy de los que se emborrachan de felicidad.

Gianella Neyra: A mi también me han pasado ambas pero creo que no es una opción consciente. Entonces, remontándome a la única relación larga que he tenido aparte de mi marido, me pasó primero el tema de una depresión terrible y después decir “soy libre” y reaccionar y con uno, con otro, con otro y después de vuelta, no querer nada sino pensar, crecer. Creo que vas mutando, buscando sentirte bien. Y en esa búsqueda como que todo vale: estar sola, estar acompañada, salir, leer, tomar una clase de cocina… cualquier cosa con tal de encontrar el norte otra vez.

Sofía Franco: Es normal que te sientas triste cuando una relación culmina, creo que es un proceso por el que hay que pasar y el tiempo viene a ser tu mejor amigo. Pasa todo con el tiempo y prefiero pasar por esa vía a enloquecer y hacer de todo. Ya estamos grandes para arrepentirnos de las cosas. Lo más sabio es meditar y en silencio olvidar.


ESCENA 5: CREO QUE TU MUJER NOS ESTÁ SACANDO LA VUELTA CON OTRO.
Un reciente estudio científico publicado en la revista “Psyshological Science” indica que los hombres son más propensos a perdonar las infidelidades que implican sentimientos más no las que involucran relaciones sexuales, mientras que la mujer reacciona al revés, ¿Qué opinan al respecto?, ¿perdonarían una infidelidad?, ¿han estado en una situación similar?

Sofía Franco: Yo no perdonaría eso. Las mujeres somos inteligentes y sabemos cuando eso pasa.

Mathías Brivio: Yo creo que el hombre es así. Mientras no haya pasado nada, está tranquilo. El hombre siempre quiere saber qué pasó, quiere saber al detalle “¿qué te tocó?, ¿te besó?”. Y por último, el clásico “no me digas que tiraron, no me digas que tiraron, ¡no!” Si te dice que sí, ya te mató. Te dan hasta náuseas y arcadas. La mujer –no todas, por supuesto-, yo he escuchado varios casos en que cuando están embarazadas, y no quieren tener sexo, le perdonan que vayan a un prostíbulo. “Prefiero que se vaya a un prostíbulo a que se vaya con otra”, dicen. La mujer cree que el sexo del hombre es más animal que el suyo, cuando son igualitos. Pero ya se están dando cuentas que son tan animales como nosotros en el sexo y eso lo aplaudo. Pero las infidelidades con o sin sexo, son terribles, pero son menos terribles sin sexo. Pero no soy ni de los que no perdonan ni de los que perdonan fácilmente. Habría que estar en la situación. He perdonado, me han perdonado. He vivido de todo.

Renzo Schuller: Pucha, es bien relativo y difícil. Yo creo que tampoco es que pasas por una infidelidad y al día siguiente ya perdonas, es todo un proceso. Pero sí creo que hay cierto machismo, de repente sea una cuestión de la sociedad, que hace que como hombre pienses que si me saca la vuelta, de repente solamente agarró con alguien, estuvo con esa persona y ahí duró la relación y, por ende, habrá habido una relación sexual también. Entonces, ya después terminas pero se me haría más fácil perdonar creo la sentimental a que venga una noche y me digan que se acostó con otro pata y me pida perdón. Que quede claro que podría, no significa que vaya a hacerlo… jajaja.

Gianella Neyra: Es que es muy difícil reconstruir una relación luego de un episodio así.

Renzo Schuller: Sí, pero dicen muchas personas que les ha fortalecido eso. No sé si será un mito o no… al menos no pienso averiguarlo (risas). Pero de hecho hay una cuestión machista que la tenemos clavada tanto los hombres como las mujeres, por ello sí se me haría más difícil perdonar la infidelidad sexual que la sentimental.

Gianella Neyra: Puede ser, ¿no? Creo que la mujer no perdonaría el sentimiento porque creo que en ese sentido somos como más complejas, más emocionales. Yo no sé si me sería tan fácil perdonar una infidelidad y punto. No he estado en una situación similar y tampoco quisiera estarlo. Chambeo para que no suceda. Es extremadamente complejo. Somos complicadas las mujeres así que tendría que estudiar el porqué, el para qué, el cuándo, el cómo. En mí, no sé qué me podría pasar porque, además, es importante admirar a la persona, entonces si la persona falla al compromiso tu dejas de admirarlo, te defrauda, y remontar eso ya depende de cada uno.


*Nota: Original del texto publicado en la revista Bash, marzo 2010.
*Fotos: Alonso Molina

miércoles, 27 de enero de 2010

BUENOS AIRES A LA CRIOLLA

Qué duda cabe, la gastronomía peruana está en boca de todo el mundo. Y para muestra un botón: en China, un artículo de la agencia oficial de noticias Xinhua la situó entre las mejores culinarias del orbe, a la par con la francesa e italiana; mientras que la web 20minutos.es escogió al ceviche como el mejor plato típico del mundo, muy por encima de los tacos o las pizzas. Pero es en Argentina, principalmente en Buenos Aires, donde nuestra cocina ha tenido una acogida indiscutible al punto que el diario La Voz, en su recuento de los 40 mejores restaurantes del 2009, incluyó a tres peruanos de los cuales no sólo resaltó su inmejorable sazón sino la responsabilidad, respeto y pasión de sus chefs. Si José Hernández reescribiera su Martín Fierro en esta época, no dudaría en acompañar con huancaína los asados del gaucho más famoso.


Se veía venir. Si la colonia peruana en Argentina supera las 300 mil personas, era inevitable que la oferta gastronómica empezara a crecer. Sin duda, fueron los huariques criollos los primeros en abrirse paso, moldeando y educando el paladar de los porteños. Pero ahora, luego del maravilloso boom que nuestra cocina ha experimentado, los mejores chefs de nuestra patria han dejado su huella en tierras bonaerenses con una carta gourmet que ha sido aplaudida por la crítica albiceleste.

"En Buenos Aires hoy existen más de cien restaurantes de comida peruana que cubren todo el espectro del mercado, desde los lugares más exclusivos de Palermo Hollywood hasta los comedores populares de Once y el Abasto", explicó al diario El País Carlos Echeverría, que ocupó el cargo de consejero económico de la embajada peruana en Buenos Aires hasta el 2006.

Anita Seoane, chef argentina del restaurante Portofino, quien llegó a nuestro país hace poco más de un año atraída por la pasión culinaria y otros amores, explica que si la gastronomía peruana ha “pegado” en su país es porque nuestra comida tiene sabor a hogar. Explica también que la diversidad de platos ofrecidos ha hecho que los argentinos, acostumbrados a la comida europea (limitada a la francesa e italiana), se atrevan a degustar nuevas combinaciones, quedando gratamente sorprendidos. “El Perú tiene millones de productos. Yo me quedé enamorada de las frutas, por ejemplo, que allá no se encuentran. Esta variedad te permite crear muchísimo, y eso está buenísimo, che”, nos cuenta entusiasmada.

Aquí, un repaso por los mejores restaurantes peruanos en Buenos Aires.

POZO SANTO
Este restaurante de sobria pero exquisita decoración se presenta como un celoso guardián que resguarda auténticas recetas que datan de 1670. Enrique y Rodrigo Villasana, dueños también del restaurante La Carreta, trataron de simular en este espacio un monasterio colonial del siglo XVIII en donde Rafael Rivera, chef ejecutivo de Pozo Santo no sólo presenta recetas de antaño sino también una delicada cocina de autor. En la carta se degustan desde rocotos characatos y seco de cordero lechal hasta camarones en farsa de lenguado o risoto de pluma alzada. Pero Verónica Vera, jefa de barra, sabe también hacer de las suyas y sorprende a los comensales con espirituosos aperitivos donde el pisco hace lo propio.
Dónde: El salvador 4968, Palermo Soho

FRANCESCO
Emblema de lo mejor en pescados y mariscos, Francesco emigró del puerto del Callao en el 2001 hacia las costas de Florida y a finales del 2008 encalló en suelo gaucho para alzar la bandera de la fusión. Vistoso pero minimalista desde su ingreso, este restaurante sabe ser moderno sin dejar la elegancia de lado ni la sutil decoración de remembranza peruana. Acreedores de dos reconocimientos internacionales, no es difícil comprender porque la crítica argentina los ha catalogado como uno de los mejores restaurantes en su especialidad. Y es que su carta sorprende por su diversidad marina donde el tiradito Francesco, el maki acevichado o el pez espada al maracuyá son las delicias preferidas de los bonaerenses. Así, el chef Álvaro Lindo asegura que son los insumos su ventaja diferencial frente a la competencia. “Priorizamos la calidad y eso se ve reflejado en el sabor. El secreto es jugar con los sabores, descubrir, explorar, la cocina es casi un laboratorio”, asegura convencido Lindo.
Dónde: Sinclair 3096, Palermo

PÁRU, INKAS SUSHI & GRILL
El joven chef Jann Van Oordt llega a la capital federal argentina para hacer gala de su arte en la cocina nikkei. Páru es un vocablo quechua que significa “dorado al sol”, el cual no parece haber sido escogido al azar ya que sobre el fuego intenso de sus hornillas se cocinan los más delicados sabores que conjugan la culinaria peruana y japonesa. Y es que Van Oordt ha sabido crear un confortable ambiente de imponente pero parca decoración donde, al compás de música electro andina, se comparten sushis, chalanguitas o carnes al wok, capaces de estimular tus sentidos a la par que finos aromas inundan el espacio. Un restaurante donde la buena mesa invita a una conversación destemplada que se enlaza con una atención de primer nivel.
Dónde: Bonpland 1823, Palermo Hollywood

ASTRID & GASTÓN
Ella es una alemana experta en pastelería y repostería. Él, un ex estudiante derecho, es el emblema máximo de la culinaria de nuestro país y sinónimo indiscutible de empresario progresista, humilde y exitoso. Astrid Gutsche y Gastón Acurio, reivindicadores de nuestra sorprendente gastronomía, no necesitan mayor presentación. Y es que luego de una larga y célebre trayectoria por Sudamérica (con locales en Chile, Ecuador, Colombia, Venezuela y México) llegaron por fin a Buenos Aires el año pasado para mostrar las últimas tendencias culinarias, nacientes de un esforzado trabajo de investigación de nuestros insumos. Ubicado en un petit-hotel que data del año 1920, su arquitectura ha sabido respetar la tradición de la Belle Epoque porteña gracias a su limpia y colorida elegancia. Pero es Roberto Grau quien lidera la cocina del local argentino. Grau, siempre bajo el liderazgo de Acurio, ha sabido impregnarse de los conocimientos del chef peruano para así iniciar un proceso de búsqueda e innovación pero sin olvidarse de las costumbres culinarias blanquirrojas. Gracias a él, la carta de Astrid & Gastón se renueva cada temporada, dando espacio tanto al sabor criollo como al gaucho.
Dónde: Lafinur 3222, Capital Federal

OSAKA
Un balance de técnicas culinarias ha hecho de Osaka el lugar perfecto para degustar de lo más exquisito de la comida asiática: tailandesa, japonesa y china encuentran el maridaje perfecto al ser combinadas con la sazón peruana. El ambiente de este restaurante nikkei es tan delicioso como su carta: los tonos marrones caoba combinados con una paleta tierra sumados a la cálida iluminación, convierten a cada espacio en una pequeña área muy personal. Osaka es también proyecto de Jann Van Oordt, quien nuevamente sorprende paladares tanto con piqueos limeños como con variadas tablas sushis, sashimis y tiraditos, así como una pluralidad de causas y tapas.
Dónde: Soler 5608, esquina con Fitz Roy

SIPÁN, COCINA PERUANA Y PISCO BAR
Bajo el amparo del máximo señor Moche, este restaurante se propuso ofrecer lo mejor de las cuatro cocinas peruanas (criolla, pescados y mariscos, chifa y nikkei) dentro de una misma carta y lo consiguieron con maestría. Su gestor es el chef José Castro Mendívil, quien, al iniciar este proyecto a fines del 2007, sólo contaba con 40 cubiertos. Hoy, luego de su exitosa apuesta en el mercado argentino, cuenta con un espacio respetable donde las fotografías en gran formato y los toques naturales de bambú llenan el recinto, convirtiéndolo en un espacio divertido. Son protagonistas de esta contienda de sabores el TNT de conchitas a la huancaína, el chicharrón de gallina a la canela china, el temaki andino con trucha ahumada y ají amarillo o el tacu tacu con lomo saltado chifero y salsa de ostión.
Dónde: Paraguay 624, esquina con Florida

BARDOT
No se equivocan. El nombre de este restaurante, creación del joven chef Marco Espinoza, hace referencia a la sex symbol de los años 50 Brigitte Bardot. Aquí lo teatral abre paso al buen gusto. Así, bajo imponentes arañas, inmensas cortinas que más recuerdan a telones abriéndose y fotografías de la escultural actriz, Espinoza rinde tributo a nuestro pasado culinario, sintetizando la cocina tradicional con una inventiva muy delicada que ha dejado más que satisfechos a los bonaerenses. Así, en su menú se aprecian delicias como el salmón novoandino (relleno de risotto de quinua y champignones sobre miel de chancaca), el ceviche a la piedra (servido sobre piedras horneadas) o un chaufa de mariscos.
Dónde: Honduras 5237, Palermo Soho

CEVICHE
Lo primero que uno aprecia al entrar a este local, que lleva por nombre nuestro plato insignia, es un ají limo gigante que reemplaza la letra i de la palabra Ceviche. Jorge Szwarcberg abrió este espacio en donde pretende hacer comprender al comensal la complejidad y pluralidad de nuestra gastronomía. En un ambiente espacioso, moderno y cálido, decorado con piezas de diferentes culturas preincaicas, Ceviche propone en su carta una armonía de sabores y colores que innovan desde el ceviche al wok, pasando por los anticuchos de mero hasta llegar al placentero y contundente ají de gallina con tacu tacu. Imposible no acompañarlo de un buen pisco sour frozen.
Dónde: Costa Rica 6544, Palermo

*Nota: Original del artículo publicado en la edición Nº 70 de la revista Asia Sur, enero 2010.

viernes, 15 de enero de 2010

¡QUÉ BUENA FACHA!

En 1964, Sebastián Salazar Bondy despotricaba contra la Ciudad de los Reyes en su magnífico ensayo “Lima la horrible”, donde, incluso, dedicó muchas de sus páginas a criticar la arquitectura limeña, tildándola de aburrida y lineal. Sin embargo, Lima se ha convertido, con el correr de los años, en una importante metrópolis de carácter pluricéntrico, lo que ha permitido el desarrollo de la ciudad. Por ello, como una muestra del dinamismo arquitectónico del que siempre ha gozado esta ciudad gris, hacemos un recorrido por aquellas casonas que desde sus fachadas nos demuestran el valor estético y artístico de sus diseños. ¿Se puede contar la historia de nuestra capital a través de sus casas? Por supuesto que sí.



Casa Pilatos
Construida en 1590, la Casa Pilatos constituye una de las moradas coloniales más antiguas de nuestra ciudad al punto de que parte de su historia ha sido contada por Don Ricardo Palma en sus tradiciones. Sobre su estilo, el arquitecto Maurizio Lértora, del estudio Malachowski, destaca en su fachada la portada renacentista de piedra de comienzos del siglo XVI, la cual llega a cubrir toda la altura de la casa. Le sobresale un balcón central en el segundo cuerpo de la casona, ornamentada principalmente por un almohadillado en las pilastras, frisos y dinteles así como un frontón curvo de remate. Sin embargo, Lértora nos explica que los balcones que ahora posee no son los originales ya que por la antigüedad y las varias reconstrucciones que ha sufrido, los dos balcones de madera labrada originales que se ubican a ambos lados de la portada se perdieron. Pero sin duda, una de las características más resaltantes de la ahora sede del Tribunal Constitucional es su escalera principal labrada en piedra, por la que se atribuiría que su primer propietario fue un español fundador de la ciudad pues la posesión de una escalera era un privilegio concedido sólo a los conquistadores.

La Casa Aliaga
Esta hermosa casona, construida en 1535, constituye una de las mansiones más antiguas y lujosas de la Lima colonial. Edificada inicialmente en quincha y adobe, bajo sus suelos yace un santuario prehispánico que fuese destinado, a modo de recompensa, por Francisco Pizarro al capitán Gerónimo de Aliaga y Ramírez ya que este había participado activamente en los inicios de la conquista, siendo a él a quien se le debe el nombre actual de la residencia. Caracterizada por su construcción a niveles, en su fachada destaca un hermoso balcón republicano, una monumental escalera de mármol de Carrara -símbolo inequívoco de nobleza en la época- así como un portón tallado en madera de estilo neoclásico. Declarada monumento histórico y artístico en 1972, la Casa Aliaga es hasta ahora habitada por descendientes de la familia quienes aún se pasean por el patio revestido en mármol italiano del siglo XIX, adornado por un inmenso ficus de más de 125 años de antigüedad y una capilla familiar que data de 1814.

Casa de Osambela
También conocida como La Casa Oquendo, esta propiedad que data de 1808 le perteneció inicialmente al Convento de Santo Domingo, siéndole vendida al comerciante español Martín de Osambela de quien se cuenta que desde el imponente mirador de su residencia podía observar la salida y llegada de sus barcos. Para Lértora, lo más resaltante de esta casona es que su fachada poseía un frente inusualmente largo para la época, al punto que llega a albergar cinco espléndidos balcones cerrados, caracterizados por sus esquinas redondeadas, el uso de vidrio y la decoración con guirnaldas y medallones de influencia rococó. A su vez, su portada fue poco usual para la época pues contaba con tres cuerpos coronados por el ya mencionado mirador con cupulín en la parte central, logrando denotarse una combinación de estilos aunque predominantemente clásico en la parte baja con rasgos barrocos en la parte alta. Un sello inconfundible de las ciudad de los reyes.

La casa Rosell-Ríos
Construida en la primera década del siglo pasado, esta joya arquitectónica barranquina regresó a la vida en septiembre de este año para convertirse en la sede de la última edición de Casa Cor Perú. Así, la Casa Rosell-Ríos probablemente constituya una de las residencias más emblemáticas del distrito no sólo por su imponente tamaño sino principalmente por su estilo. Perteneciente al tipo de arquitectura doméstica, conocida también como rancho, su frontis asemeja la forma de una ‘U’ con influjos de las villas europeas, lo que representaría la influencia directa de su arquitecto francés H. Ratouin. En su fachada podemos apreciar que el ingreso es por un patio central con dos escaleras curvas revestidas en mármol que suben a una galería con arcada, que es también algo único en el tipo de casas del distrito. Resalta en el frontis la cúpula ornamentada que le da jerarquía y monumentalidad al ingreso así como una balaustrada de madera sobre la cornisa a todo lo largo de la misma como remate. Ornamentada con elementos de influencia rococó, art nouveau, neoclásicos y prehispánicos, esta casa expresa mejor que ninguna otra el eclecticismo de la época.

Edificio Calle Roma
Aunque al verlo pareciese que se tratara de una casa, este edificio multifamiliar fue diseñado por el arquitecto suizo Teodoro Cron, quien proyectó un grupo importante de edificios en Lima entre las décadas de los 40 y 60. Según nos explica el arquitecto Maurizio Lértora, este proyecto fue uno de los primeros que se desarrolló bajo una óptica netamente moderna, dejando de lado los estilos historicistas del neoperuano y neocolonial que aún solían emplearse. Cron, influenciado por la escuela de la Bauhaus, creó este edificio de departamentos dúplex que es de un volumen puro y llano, sin ornamentos, como una gran caja sobreelevada que se soporta en unos pilares de ladrillo de forma trapezoidal invertida. Así, resaltan en su fachada dos grandes ventanas con celosías que integran las dobles alturas interiores y recuerdan, de alguna manera, a los balcones virreinales limeños, lo que dejaría entrever que Cron pudo tener la intención de vincular el edificio al entorno de estilo predominantemente que durante muchos años tuvo Lima.

Edificio Ajax Hispania
"Otra obra sobresaliente en Lima, construida en los años ochenta. El escalonamiento de sus volúmenes inicia una nueva forma de diseñar edificios multifamiliares". Con estas palabras de admiración se refirió el arquitecto peruano Richard Malachowski respecto a la reciente obra de su colega Emilio Soyer Nash. Y es que el edificio Ajax Hispania, su trabajo más resaltante, se destaca de otras construcciones de departamentos por el diseño de su fachada en base a volúmenes dispuestos de manera escalonada que generan retranques como terrazas y jardineras para los diferentes departamentos. Así, se trata de evadir el empleo típico de plantas iguales en todos los pisos, consiguiendo “que los departamentos queden como casitas en el espacio”, según explica el propio Soyer. De esta forma consigue una transición entre la vivienda individual y el edificio multifamiliar, convirtiéndolo en un edificio único hasta el día de hoy.


*Nota: Texto original del publicado en la edición Nº 68 de la revista Asia Sur, diciembre 2009.

miércoles, 6 de enero de 2010

AUTOBUS, LA FÓRMULA ASESINA DEL ROCK POP

No tienen ni tres años de formación y ya han compartido escenario con Soul Asylum y The Killers. No tienen ni tres años de formación pero sus temas son la obertura de dos conocidos programas de televisión por cable. Autobus es el nombre de este fenómeno de la escena musical limeña que, metiendo quinta a fondo, viene derribando esquemas gracias a una sencilla receta que combina un fresco sonido, mucha buena onda y tocadas explosivas. Habla, ¿vas?


Sin palabras. Así quedaron Luis Enrique Piccini, Alejandro León, David Acuña, Luciano Leone y Jorge Velásquez, los integrantes de Autobus, cuando se les preguntó por la experiencia de haber abierto el concierto de The Killers el pasado jueves 19 de noviembre. “¡Increíble!, ¡alucinante!, ¡muy bueno!” fue lo primero que atinaron a decir luego de desaparecer las nubecitas que sobre sus cabezas asomaban y donde se dibujaba aquel fresco recuerdo de una noche de puro rock & roll.

Entre risas, Alejandro asegura que el proceso de selección para tocar con la banda de Las Vegas fue “casi traumático” debido a que hasta el último momento los mantuvieron en vilo pues la confirmación no se dio hasta días antes del concierto. Sin embargo, hincha el pecho de orgullo al confesar que lograrlo fue como sacarse la Tinka, aunque sus emociones se avecinan más al slogan de Mastercad pues para él “tocar frente a 30 mil personas no tiene precio”.

Suba, suba, pasaje gratis
Invariablemente, uno se pregunta cómo un grupo tan joven ha logrado afianzarse sólidamente en el circuito rockero de nuestra capital. Formados en el 2006 y sólo con Alejandro, David y Luis Enrique a la cabeza, la historia cuenta que el nombre de la banda nació tras ver un flyer con dicha palabra pegado en la pared de un conocido bar -con nombre de animal- al que habían asistido a celebrar luego de escribir su primera canción.

“No hemos inventado la pólvora pero hacemos un rock pop con mucha onda”, afirma, modestamente, Luis Enrique. Y es que para subirse al primer viaje de este Autobus no se tenía que pagar pasaje pues, estratégicamente, decidieron compartir su primer álbum por Internet. “El mercado de la música ha cambiado. Uno ya no gana por venta de de discos sino por conciertos, por eso era importante hacer que el público conozca nuestra música. Creo que toda nueva banda debería compartir su primer trabajo”, nos explica David, secundado por Luis Enrique quien asegura que el talento en nuestro país sobra. Por ello, y algo indignado, no se explica por qué los programadores y dueños de radios no se dan cuenta que existe un importante ‘boom’ de bandas locales por explotar.

Carretera sin escalas
Las redes sociales están de moda, ¿por qué no aprovecharlas entonces? Gracias a ellas, Autobus ha comenzado a forjarse un nombre fuera de nuestras fronteras. En enero del 2008, por ejemplo, tuvieron dos fechas en Ecuador. “El Duelo”, tal vez su canción más coreada, se mantuvo semanas dentro de “Los 10 más pedidos de MTV” e, incluso, vinieron desde argentina a entrevistarlos para “La zona de combate”, un espacio de la mencionada cadena musical. Además, diversos medios mexicanos (Sol de Tijuana y la revista Tortilla Rock) le dieron tribuna, catalogándolos como “El buen rock del Perú”. Aseguran que el recibimiento que han tenido ha sido impresionante, por eso esperan poder hacer un minitour por Buenos Aires el año entrante así como por algunas ciudades de Estados Unidos.

Ahora se encuentran en la producción de su segundo álbum el cual trabajan con Veltrac Music, una productora estadounidense. A pesar de las notorias influencias que hasta el momento venían demostrando (léase lo mejor del rock clásico mezclado con algunas bandas latinoamericanas como Los Tres o Soda Stereo), el sonido del nuevo material “es más vintage combinado con toques electrónicos, medio indie. Está buenazo; ya tenemos cuatro temas listos”, cuenta un emocionado Alejandro quien afirma que Autobus la va a romper este 2010. “¡Hay que apurarnos porque en el 2012 se acaba el mundo, jajaja!”.


*Nota 1: Original del texto publicado en la edición Nº68 de la revista Asia Sur, diciembre 2009.



*Nota 2: Foto de Alonso Molina (Asia Sur).