viernes, 15 de enero de 2010

¡QUÉ BUENA FACHA!

En 1964, Sebastián Salazar Bondy despotricaba contra la Ciudad de los Reyes en su magnífico ensayo “Lima la horrible”, donde, incluso, dedicó muchas de sus páginas a criticar la arquitectura limeña, tildándola de aburrida y lineal. Sin embargo, Lima se ha convertido, con el correr de los años, en una importante metrópolis de carácter pluricéntrico, lo que ha permitido el desarrollo de la ciudad. Por ello, como una muestra del dinamismo arquitectónico del que siempre ha gozado esta ciudad gris, hacemos un recorrido por aquellas casonas que desde sus fachadas nos demuestran el valor estético y artístico de sus diseños. ¿Se puede contar la historia de nuestra capital a través de sus casas? Por supuesto que sí.



Casa Pilatos
Construida en 1590, la Casa Pilatos constituye una de las moradas coloniales más antiguas de nuestra ciudad al punto de que parte de su historia ha sido contada por Don Ricardo Palma en sus tradiciones. Sobre su estilo, el arquitecto Maurizio Lértora, del estudio Malachowski, destaca en su fachada la portada renacentista de piedra de comienzos del siglo XVI, la cual llega a cubrir toda la altura de la casa. Le sobresale un balcón central en el segundo cuerpo de la casona, ornamentada principalmente por un almohadillado en las pilastras, frisos y dinteles así como un frontón curvo de remate. Sin embargo, Lértora nos explica que los balcones que ahora posee no son los originales ya que por la antigüedad y las varias reconstrucciones que ha sufrido, los dos balcones de madera labrada originales que se ubican a ambos lados de la portada se perdieron. Pero sin duda, una de las características más resaltantes de la ahora sede del Tribunal Constitucional es su escalera principal labrada en piedra, por la que se atribuiría que su primer propietario fue un español fundador de la ciudad pues la posesión de una escalera era un privilegio concedido sólo a los conquistadores.

La Casa Aliaga
Esta hermosa casona, construida en 1535, constituye una de las mansiones más antiguas y lujosas de la Lima colonial. Edificada inicialmente en quincha y adobe, bajo sus suelos yace un santuario prehispánico que fuese destinado, a modo de recompensa, por Francisco Pizarro al capitán Gerónimo de Aliaga y Ramírez ya que este había participado activamente en los inicios de la conquista, siendo a él a quien se le debe el nombre actual de la residencia. Caracterizada por su construcción a niveles, en su fachada destaca un hermoso balcón republicano, una monumental escalera de mármol de Carrara -símbolo inequívoco de nobleza en la época- así como un portón tallado en madera de estilo neoclásico. Declarada monumento histórico y artístico en 1972, la Casa Aliaga es hasta ahora habitada por descendientes de la familia quienes aún se pasean por el patio revestido en mármol italiano del siglo XIX, adornado por un inmenso ficus de más de 125 años de antigüedad y una capilla familiar que data de 1814.

Casa de Osambela
También conocida como La Casa Oquendo, esta propiedad que data de 1808 le perteneció inicialmente al Convento de Santo Domingo, siéndole vendida al comerciante español Martín de Osambela de quien se cuenta que desde el imponente mirador de su residencia podía observar la salida y llegada de sus barcos. Para Lértora, lo más resaltante de esta casona es que su fachada poseía un frente inusualmente largo para la época, al punto que llega a albergar cinco espléndidos balcones cerrados, caracterizados por sus esquinas redondeadas, el uso de vidrio y la decoración con guirnaldas y medallones de influencia rococó. A su vez, su portada fue poco usual para la época pues contaba con tres cuerpos coronados por el ya mencionado mirador con cupulín en la parte central, logrando denotarse una combinación de estilos aunque predominantemente clásico en la parte baja con rasgos barrocos en la parte alta. Un sello inconfundible de las ciudad de los reyes.

La casa Rosell-Ríos
Construida en la primera década del siglo pasado, esta joya arquitectónica barranquina regresó a la vida en septiembre de este año para convertirse en la sede de la última edición de Casa Cor Perú. Así, la Casa Rosell-Ríos probablemente constituya una de las residencias más emblemáticas del distrito no sólo por su imponente tamaño sino principalmente por su estilo. Perteneciente al tipo de arquitectura doméstica, conocida también como rancho, su frontis asemeja la forma de una ‘U’ con influjos de las villas europeas, lo que representaría la influencia directa de su arquitecto francés H. Ratouin. En su fachada podemos apreciar que el ingreso es por un patio central con dos escaleras curvas revestidas en mármol que suben a una galería con arcada, que es también algo único en el tipo de casas del distrito. Resalta en el frontis la cúpula ornamentada que le da jerarquía y monumentalidad al ingreso así como una balaustrada de madera sobre la cornisa a todo lo largo de la misma como remate. Ornamentada con elementos de influencia rococó, art nouveau, neoclásicos y prehispánicos, esta casa expresa mejor que ninguna otra el eclecticismo de la época.

Edificio Calle Roma
Aunque al verlo pareciese que se tratara de una casa, este edificio multifamiliar fue diseñado por el arquitecto suizo Teodoro Cron, quien proyectó un grupo importante de edificios en Lima entre las décadas de los 40 y 60. Según nos explica el arquitecto Maurizio Lértora, este proyecto fue uno de los primeros que se desarrolló bajo una óptica netamente moderna, dejando de lado los estilos historicistas del neoperuano y neocolonial que aún solían emplearse. Cron, influenciado por la escuela de la Bauhaus, creó este edificio de departamentos dúplex que es de un volumen puro y llano, sin ornamentos, como una gran caja sobreelevada que se soporta en unos pilares de ladrillo de forma trapezoidal invertida. Así, resaltan en su fachada dos grandes ventanas con celosías que integran las dobles alturas interiores y recuerdan, de alguna manera, a los balcones virreinales limeños, lo que dejaría entrever que Cron pudo tener la intención de vincular el edificio al entorno de estilo predominantemente que durante muchos años tuvo Lima.

Edificio Ajax Hispania
"Otra obra sobresaliente en Lima, construida en los años ochenta. El escalonamiento de sus volúmenes inicia una nueva forma de diseñar edificios multifamiliares". Con estas palabras de admiración se refirió el arquitecto peruano Richard Malachowski respecto a la reciente obra de su colega Emilio Soyer Nash. Y es que el edificio Ajax Hispania, su trabajo más resaltante, se destaca de otras construcciones de departamentos por el diseño de su fachada en base a volúmenes dispuestos de manera escalonada que generan retranques como terrazas y jardineras para los diferentes departamentos. Así, se trata de evadir el empleo típico de plantas iguales en todos los pisos, consiguiendo “que los departamentos queden como casitas en el espacio”, según explica el propio Soyer. De esta forma consigue una transición entre la vivienda individual y el edificio multifamiliar, convirtiéndolo en un edificio único hasta el día de hoy.


*Nota: Texto original del publicado en la edición Nº 68 de la revista Asia Sur, diciembre 2009.