lunes, 29 de marzo de 2010

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL SEXO Y DEL GÉNERO

Lo que piensan ellos. Lo que quieren ellas.
Todos nos hemos topado alguna vez con el antiguo álbum familiar, ese que nuestros padres observan con nostalgia y que ahora parece más querido por las polillas, pero que para nosotros resulta algo ajeno, no sólo porque está lleno de imágenes impresas y en blanco y negro (en una era donde lo digital marca la hora), si no porque en ellas se revela una época de relaciones sentimentales y costumbres matrimoniales que en pleno siglo XXI, con el fin del mundo a cuestas, parecen olvidadas.
Así, en una era donde Eros goza de un reinado sin precedentes, quisimos saber cómo asumen las nuevas generaciones las relaciones de pareja. Mathias y Gianella son ya casados y tienen hijos; mientras que Renzo y Sofía aún gozan de su soltería. Y puesto que ellos pasan la mayor parte del día tras la cámaras, decidimos plantearles algunas situaciones de no ficción para así descubrir si las diferencias son cuestiones de género.
ESCENA 1 - LA CONVIVENCIA: ¿JUNTOS Y REVUELTOS?
En estos tiempos, ¿creen que se hace necesaria la convivencia antes del matrimonio?, ¿siguen sintiéndolo como un ideal de vida en pareja?

Renzo Schuller: Yo no sé si sea cuestión de estos tiempos, no sé si antes sería así o no. Personalmente, sí quiero casarme. Considero importante el tema de la convivencia porque te permite conocer más de la otra persona en ese aspecto, viviendo bajo un mismo techo porque una cosa es que se quede a dormir un fin de semana en tu casa y otra estar ahí todos los días y despertarse y ver la misma cara. Y no solamente por la presencia de la persona sino por las cosas que hay que hacer dentro de una casa, las responsabilidades, las decisiones se vuelven de dos. Tonterías, de repente, como cerrar la pasta de dientes después de usarla, muchas veces hay personas que se dan cuentas que no aguantan y terminan por… terminan todo, jajaja.

Gianella Neyra: Claro. Creo que hay un montón de cosas que recién conoces de la pareja cuando están conviviendo. Creo que de hecho nos ayudó un montón a fortalecer la pareja y a tomar una decisión más adulta de si estar juntos “para siempre”. Habiéndonos ya conocido y conocer todas nuestras mañas y nuestros malos humores, y malos olores (risas), y todas esas cosas que tiene que ver con la convivencia. De hecho es importantísimo. Lo mismo con buscar tus propios espacios a pesar de vivir junto. En mi casa en Buenos Aires cada uno tiene como un lugar, que si bien es de ambos, en el momento que cada uno quiere estar solo, puede cerrar la puerta y listo, nadie lo molesta y cada quién puede hacer lo que le da la gana.

Renzo Schuller: Claro, te consigues una casa o un departamento con más de cuatro cuartos para ahí encerrarte… jajaja. Y es que esa parte también la conoce uno en la convivencia. Yo tengo a veces momentos en los que no quiero hablar con nadie y de repente eso ya tu pareja lo conoce pero no al cien por ciento. Creo que estas cosas se llegan a entender y comprender más conversando. Mucho tiene que ver la comunicación con la persona.

Sofía Franco: Es que la convivencia es importante, cualquier falla siempre estás a tiempo para arreglar el problema y no dar el paso más importante que es el matrimonio. Yo sí creo en el matrimonio y espero tener mis bebés, aunque por ahora ni tengo pareja… jajaja.

Mathías Brivio: Como Gianella, yo también soy de los casados. Nosotros convivimos medio año antes de casarnos, pero yo ya vivía solo. Para mí, más importante que la convivencia antes del matrimonio fue haberme independizado de mis papás muchos años antes de casarme. Y de ahí lo natural era que ella se quedara a dormir a mi casa y poco a poco se dio la convivencia. Es básico el dormir juntos varias veces, el levantarse juntos varias veces. Convivir fue para mi chévere, casi lo ideal, lo que pasa es que no todos lo pueden hacer bien sea por cuestiones económicas, por conservadores, todavía hay señores que no quieren que sus hijas salgan de sus casas si no es con el velo de novia puesto. Entonces, por eso, no podría decir que es una regla fundamental porque no todos pueden “cumplirla”. Y respecto a lo otro, no tengo peros en que si ella me dice que va a salir con unas amigas a tomar unos tragos y por ahí terminan, que sé yo, en una discoteca, yo normal. Eso me ayuda a no sentirme prisionero dentro de mi matrimonio.

Sofía Franco: Me parece que hay mucho tiempo en soledad haciendo tu rutina de vida durante el día, me parece que cada quien se desarrolla en su campo y al llegar la tarde uno ya se junta a compartir ¡es lo máximo! Pero no hay que dejar de sorprender con algún almuercito durante la semana. No todo en la vida es trabajo y si tienes pareja, obviamente es para compartir todo con ella.


ESCENA 2 – HIJOS: SÍ QUIERO ¿PERO CUÁNDO?
Nuestros padres solían tener dos y hasta tres hijos a una temprana edad. Ahora tratamos de disfrutar más tiempo de nosotros, de nuestros trabajos, de nuestras amistades. ¿Por qué ya no sentimos esa necesidad de tenerlos tan tempranamente? Sin duda estos cambiarán nuestras vidas, ¿pero no creen que el tenerlos algo mayores no les permita disfrutar de ellos de la misma manera ya que criarlos equivale un esfuerzo físico y mental que tal vez sea más fácil manejarlo cuando se es joven?


Sofía Franco: Cada quien tiene una historia diferente, en mi caso dependería mucho de mi estado civil y emocional como para decidir tenerlo. La mayoría de mis amigas -por no decir casi todas- son mamás y la idea es disfrutar lo máximo del tiempo antes de envejecer. ¡Algún día será!

Renzo Schuller: Sí, yo también quiero tener hijos. Yo pienso ahorita que tengo 33 años, me pongo a pensar fríamente cuándo los tendría, si los tengo en un par de años, cuando él tenga 15, yo tendré… ¡asu! claro que me pongo a pensar en ello pero pienso en mi forma de ser y cuando sea papá no seré “el señor”, no me siento en esa imagen. No, yo seguiré siendo un chiquillo en el buen sentido de la palabra. De hecho la edad hará lo suyo: si jugaba fulbito dos horas después jugaré cinco minutos (risas), me cuidaré de otras cosas también, pero seré amigos de mis hijos.

Mathías Brivio: Bueno, yo ya tengo una hija que va a cumplir cinco años, Julieta, de mi anterior mujer. Y ahora tengo otra de cuatro meses. Si bien Julieta no fue planificada en el término estricto de la palabra. Tiziana sí fue más planificada, ya fue dentro de un matrimonio, sabiendo que en esos momentos ella estaba ovulando, o sea, sí fue pensado. De hecho la edad influyó en la decisión porque yo quiero llegar a ser amigo de mis hijas, quiero que me vean como un papá amigo que como un papá mayor que ellas. De haber sido más adelante, el tema se hubiera vuelto más agotador. Criar un bebé es totalmente agotador. Yo sí me consideraba, desde años atrás, preparado para ser papá.

Renzo Schuller: Yo nunca he sido muy juerguero. Además, ahora, por mi misma chamba, ando en mil cosas así que cuando tengo un tiempo procuro estar en mi casa o ir al cine y los fines de semanas, en reuniones en alguna casa, así que eso no creo que cambiaría demasiado cuando tenga hijos. Antes estaba como escrito que tú naces, entras al colegio, sales, ingresas a la universidad, sales, te casas, y ¡ya! tienes hijos. Era como un patrón a seguir. Ahora ya no hay eso y por qué será, no lo sé. Yo te hablo desde mi experiencia personal. Yo quiero casarme tener hijos pero dentro de un rato. Todavía quiero lograr algunas cosas que me permitan tener cierta tranquilidad o estabilidad, tanto económica como emocional para que cuando los tenga puedan percibir eso, no tanto para engreírlos pero sí para que tengan todo lo necesario para crecer bien. Ahora, si tuviera un hijo ahorita, bacán, todo bien, no habría problemas. Pero por el momento no está planificado.

Gianella Neyra: Mira, yo trabajaba desde muy chica, así que siempre quise desarrollar otra parte antes de tener un hijo. Para mí la vida como que siempre se dividió por etapas, entonces como que quería terminar de aprovechar al máximo mi etapa como ser individual para así abocarme a máximo a mi hijo sabiendo que una parte de mi vida la viví para mí. Entonces siempre había dicho que los iba a tener de más grande así que nunca sentí el tema de la edad como un “ya me toca”. No, simplemente pasó porque sentí que ya encontré a la persona y que, de cierta forma, algunas cosas como persona y profesional ya las había conseguido. Y si bien aún me faltan un montón de cosas, sentí que era ya una etapa en la que podía bajar mi ritmo para ser madre, que era otro de los objetivos en mi vida. A nivel social tampoco siento que me haya cambiado mucho porque cargo con Salvador en el huevito para todos lados. Todo pasa por el espíritu que tenga cada uno, por la ganas que tengas de seguir siendo “la misma persona”. No dejas de ser tú por tener un hijo. Al contrario, eres más.


ESCENA 3 – CUENTO DE HADAS ¿CON HAPPY ENDING?
Qué consideran primordial para mantener una relación duradera, de años, una relación “para siempre”. ¿Qué ha aportado tu actual pareja en sus vida, de qué manera los han hecho crecer?

Gianella Neyra: Yo abolí la frase “para siempre” porque creo que eso, solo, de gratis, no existe. Creo que es una chamba y un compromiso de todos los días, es elegir todos los días estar con esa persona y tener ganas de estar con ella porque todos cambiamos todo el tiempo. Es ganas de, a pesar de estar cansada, sentarse y buscar cinco minutos para él. Lo escucho, converso, lo miro, lo mimo. Yo soy fan de las comedias románticas pero creo que te arruinan la vida porque crees que todo es así y no, no lo es, es chamba. Pero si eliges a la persona adecuada esa chamba vale la pena.

Mathías Brivio: Yo creo que, sin la necesidad de llevar o no un anillo en el dedo, el tema del compromiso es importantísimo para mí para saber que esa relación está proyectada para muchos años. No creo que haya un secreto específico. Cada día que pasa yo aprendo a vivir ese compromiso, no es fácil. Pero cada día que pasa es un reto a la relación, un reto como pareja el seguir juntos, sobre todo en esta época en que la gente se separa tan fácilmente. Quizá la comunicación es lo que siempre debe predominar y la confianza. Nosotros somos una pareja bien abierta en ese sentido. Ella puede salir, yo puedo salir y no nos preocupamos mucho por qué está haciendo el otro o las angustias de con quién estará. Y es que ella sabe llevarme, sabe escucharme, sabe respetar mis silencios que, generalmente, son prolongados, y ese es un defecto que yo tengo: que no suelo comunicarme mucho con mi pareja. No es uno de mis fuertes, aunque suene irónico porque soy comunicador y tengo un programa de todos los días de tres horas, pero en el momento de comunicarme con mi pareja sí fallo. Ella es la que aporta en ese sentido. Para estar conmigo es bien complicado así que yo creo que ella es una heroína diaria.

Renzo Schuller: Jajaja… Bueno, lo más importante para mí es la comunicación así como la consideración por parte de cada quien. Es importante el reírse juntos y apoyarse mutuamente en todo momento. En ese sentido puedo decir que gracias a dios tengo todo eso y mucho más.

Sofía Franco: Las claves para una relación duradera son el amor sincero, la confianza y la amistad.


ESCENA 4 - ¡SE TERMINÓ! ¿Y AHORA? ¿JUERGA?
Cuando una relación larga culmina se entra en dos estados extremos y opuestos: o se sume uno en una depresión y angustia muy profundas o se entra en un estado de euforia donde se empieza a hacer de todo. ¿Cómo reaccionan ante esto?, ¿han estado en alguno de los dos casos?, ¿de qué depende estar de uno u otro lado?

Mathías Brivio: Yo las he asumido con los dos estados. Depende de los días: de domingo a miércoles entras en un estado de depresión, crees que ella lo es todo para ti; pero cuando ya empieza la juerga, que es jueves a sábado, te olvidas del asunto. Por los menos el alcohol es un factor determinante y ver otras mujeres en el mar hace que te olvides un poco del problema (risas). He estado de los dos lados.

Renzo Schuller: Yo no. Yo sufro. La paso mal. Cada vez que he terminado con alguien ufff… O sea, en las pocas relaciones que puedo haber tenido he ido como que aprendiendo: si antes sufría dos años, luego sufría uno; al siguiente, nueve meses. Pero en general la paso mal. Es más, podía venir Jessica Biel, Pamela Anderson o la sex symbol de cualquier lugar y yo “no, no, no, no quiero”, sólo pensaba en la persona en cuestión. Después, cuando me pasaba, me arrepentía y me decía “cómo no me tiré sobre Pamela Anderson”… jajaja. Me da por no hacer nada, como que tengo un luto largo y poco a poco empiezo a tranquilizarme, como que empiezo a vivir un poquito y ya agarro viada nuevamente. Pero no soy de los que termina y festeja “¡ya, al fin, terminé!”. No me pasa eso. No soy de los que se emborrachan de felicidad.

Gianella Neyra: A mi también me han pasado ambas pero creo que no es una opción consciente. Entonces, remontándome a la única relación larga que he tenido aparte de mi marido, me pasó primero el tema de una depresión terrible y después decir “soy libre” y reaccionar y con uno, con otro, con otro y después de vuelta, no querer nada sino pensar, crecer. Creo que vas mutando, buscando sentirte bien. Y en esa búsqueda como que todo vale: estar sola, estar acompañada, salir, leer, tomar una clase de cocina… cualquier cosa con tal de encontrar el norte otra vez.

Sofía Franco: Es normal que te sientas triste cuando una relación culmina, creo que es un proceso por el que hay que pasar y el tiempo viene a ser tu mejor amigo. Pasa todo con el tiempo y prefiero pasar por esa vía a enloquecer y hacer de todo. Ya estamos grandes para arrepentirnos de las cosas. Lo más sabio es meditar y en silencio olvidar.


ESCENA 5: CREO QUE TU MUJER NOS ESTÁ SACANDO LA VUELTA CON OTRO.
Un reciente estudio científico publicado en la revista “Psyshological Science” indica que los hombres son más propensos a perdonar las infidelidades que implican sentimientos más no las que involucran relaciones sexuales, mientras que la mujer reacciona al revés, ¿Qué opinan al respecto?, ¿perdonarían una infidelidad?, ¿han estado en una situación similar?

Sofía Franco: Yo no perdonaría eso. Las mujeres somos inteligentes y sabemos cuando eso pasa.

Mathías Brivio: Yo creo que el hombre es así. Mientras no haya pasado nada, está tranquilo. El hombre siempre quiere saber qué pasó, quiere saber al detalle “¿qué te tocó?, ¿te besó?”. Y por último, el clásico “no me digas que tiraron, no me digas que tiraron, ¡no!” Si te dice que sí, ya te mató. Te dan hasta náuseas y arcadas. La mujer –no todas, por supuesto-, yo he escuchado varios casos en que cuando están embarazadas, y no quieren tener sexo, le perdonan que vayan a un prostíbulo. “Prefiero que se vaya a un prostíbulo a que se vaya con otra”, dicen. La mujer cree que el sexo del hombre es más animal que el suyo, cuando son igualitos. Pero ya se están dando cuentas que son tan animales como nosotros en el sexo y eso lo aplaudo. Pero las infidelidades con o sin sexo, son terribles, pero son menos terribles sin sexo. Pero no soy ni de los que no perdonan ni de los que perdonan fácilmente. Habría que estar en la situación. He perdonado, me han perdonado. He vivido de todo.

Renzo Schuller: Pucha, es bien relativo y difícil. Yo creo que tampoco es que pasas por una infidelidad y al día siguiente ya perdonas, es todo un proceso. Pero sí creo que hay cierto machismo, de repente sea una cuestión de la sociedad, que hace que como hombre pienses que si me saca la vuelta, de repente solamente agarró con alguien, estuvo con esa persona y ahí duró la relación y, por ende, habrá habido una relación sexual también. Entonces, ya después terminas pero se me haría más fácil perdonar creo la sentimental a que venga una noche y me digan que se acostó con otro pata y me pida perdón. Que quede claro que podría, no significa que vaya a hacerlo… jajaja.

Gianella Neyra: Es que es muy difícil reconstruir una relación luego de un episodio así.

Renzo Schuller: Sí, pero dicen muchas personas que les ha fortalecido eso. No sé si será un mito o no… al menos no pienso averiguarlo (risas). Pero de hecho hay una cuestión machista que la tenemos clavada tanto los hombres como las mujeres, por ello sí se me haría más difícil perdonar la infidelidad sexual que la sentimental.

Gianella Neyra: Puede ser, ¿no? Creo que la mujer no perdonaría el sentimiento porque creo que en ese sentido somos como más complejas, más emocionales. Yo no sé si me sería tan fácil perdonar una infidelidad y punto. No he estado en una situación similar y tampoco quisiera estarlo. Chambeo para que no suceda. Es extremadamente complejo. Somos complicadas las mujeres así que tendría que estudiar el porqué, el para qué, el cuándo, el cómo. En mí, no sé qué me podría pasar porque, además, es importante admirar a la persona, entonces si la persona falla al compromiso tu dejas de admirarlo, te defrauda, y remontar eso ya depende de cada uno.


*Nota: Original del texto publicado en la revista Bash, marzo 2010.
*Fotos: Alonso Molina

1 comentarios:

Anónimo dijo...

manya.... yo no pense q esta gent pensaba asi...ta chevere.